Régimen de Factura de Crédito Electrónica MiPyME
La FCE MiPyME ayuda a las pymes a financiarse cobrando antes sus facturas a grandes empresas. Cómo funciona.
La Factura de Crédito Electrónica (FCE) MiPyME es un régimen pensado para resolver un problema muy concreto: las pymes que venden a grandes empresas suelen cobrar a plazos largos (60, 90 o más días), mientras que sus propios costos y proveedores exigen pagos mucho más cortos. La FCE les da una herramienta para cobrar antes, sin depender exclusivamente de la buena voluntad del cliente grande.
Cómo funciona el circuito
- La pyme emite una FCE a una empresa grande, en lugar de (o además de) una factura tradicional.
- La empresa receptora tiene un plazo legal para aceptarla, rechazarla o directamente no expedirse.
- Si no la rechaza dentro de ese plazo, la factura queda aceptada tácitamente — el silencio juega a favor de la pyme.
- Una vez aceptada, la FCE se convierte en un título de crédito negociable: la pyme puede llevarla al mercado de capitales (a través de un Agente de Depósito Colectivo o una entidad bancaria) y descontarla, es decir, cobrarla anticipadamente a cambio de una tasa de descuento, sin esperar el vencimiento original.
El problema que busca resolver
Antes de este régimen, era común que las pymes terminaran financiando gratis a sus clientes grandes: facturaban, esperaban 90 días o más para cobrar, y mientras tanto tenían que sostener su propio capital de trabajo con costos financieros propios. La FCE traslada parte de ese costo de financiamiento a quien tiene más espalda para asumirlo, y le da a la pyme una vía de liquidez inmediata si la necesita.
Quiénes están alcanzados
En general, aplica a operaciones entre una pyme (según la categorización vigente de ARCA/Secretaría Pyme) y una empresa que no califica como pyme — es decir, operaciones donde hay una asimetría de tamaño entre las partes. Existen topes de monto por debajo de los cuales la emisión de FCE no es obligatoria.
Qué mirar si vendés a grandes empresas
- Verificá si tu operación queda alcanzada por el régimen según el tamaño de tu contraparte y el monto de la operación.
- Controlá los plazos de aceptación: si dejás pasar el momento sin hacer seguimiento, podés perder la ventana para descontar en las mejores condiciones.
- Si el flujo de caja es una limitante real para tu negocio, evaluá el costo de descuento contra el beneficio de tener liquidez inmediata — no siempre conviene descontar todo, pero es una opción a tener a mano cuando hace falta.

Christian Cicetti
Contador Público
Contador Público (Universidad Nacional de Rosario), matriculado en el CPCE Santa Fe — Cámara II Rosario.
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